Impacto mortal en Kafr Qassem: el devastador legado de las bombas de racimo
El impacto de una munición de racimo iraní en Kafr Qassem, Israel, dejó un rastro de destrucción y escombros en una zona residencial.

La ciudad de Kafr Qassem, en el centro de Israel, se convirtió en el escenario de una tragedia cuando una munición de racimo iraní impactó en una zona residencial, dejando un rastro de destrucción y escombros.
El momento del impacto
Horas después de la explosión, el lugar mostraba una acumulación irregular de tierra removida, escombros y restos metálicos dispersos sobre la calzada. Autos volcados, algunos apoyados sobre sus laterales, marcaban el punto más visible del impacto.
La respuesta de emergencia
Las unidades de emergencia y rescate israelíes intervinieron rápidamente, desplegando equipos entre zanjas abiertas por la explosión y vehículos dañados. Agentes de seguridad permanecían junto a un automóvil volcado y a una hendidura en el asfalto, mientras otros retiraban escombros con herramientas manuales.
Entre los residentes, la circulación era limitada. Una mujer mayor fue evacuada envuelta en una manta, acompañada por personal de rescate. Otras personas de edad avanzada fueron trasladadas en sillas de ruedas o asistidas para abandonar sus viviendas.
El peligro de las bombas de racimo
Las bombas de racimo, también llamadas municiones de racimo, son armas diseñadas para dispersar decenas o cientos de explosivos más pequeños sobre una amplia superficie. A diferencia de una bomba convencional, que detona en un solo punto, estas municiones funcionan como un contenedor que se abre en el aire.
Una vez liberada desde un misil, avión o sistema de artillería, la carcasa principal se abre a cierta altura y esparce submuniciones, conocidas como “bombetas”. Cada una de ellas puede detonar al impactar contra el suelo o al entrar en contacto con un objeto.
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