Irán exige respaldo total al memorando con EE.UU. mientras reconoce graves dificultades internas
El mandatario iraní llama a la unidad nacional mientras el país enfrenta una ofensiva de sanciones estadounidenses.

El llamado a la unidad nacional
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, solicitó este domingo que «todas las autoridades iraníes» respalden e implementen el memorando de entendimiento firmado con Estados Unidos. El llamado se hizo durante una ceremonia en el mausoleo del fundador de la República Islámica, Ruhollah Khomeini, y estuvo acompañado de la confesión de que el país atraviesa «numerosas dificultades» en medio de una nueva ofensiva de sanciones económicas anunciada por Washington.
El memorando que se quedó en el aire
El acuerdo, suscrito en junio con el entonces presidente Donald Trump, establecía un plazo de sesenta días para poner fin a la guerra y lograr un pacto sobre el programa nuclear iraní. Ese plazo venció la semana pasada sin que ambas partes lograran cerrar diferencias, sobre todo respecto a la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial.
Sanciones estadounidenses y la respuesta iraní
Horas después de que Trump anunciara la «operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país» y la calificara como un «Día D económico» contra Irán, Pezeshkian respondió con dureza. «Estamos inmersos en una guerra total en los planos económico, militar y de seguridad», sostuvo, y advirtió que Washington busca «hacer colapsar al régimen» con sanciones sin precedentes.
Contexto de protestas y crisis social
El mandatario también reconoció el costo que esa presión ejerce sobre la población: «Somos conscientes de que nuestra sociedad atraviesa actualmente numerosas dificultades. Hacemos todo lo posible para evitar que la situación se agrave». La frase remite a una serie de oleadas de protestas que, en los últimos años, se han desencadenado por la inflación, el deterioro del poder adquisitivo y el desempleo. A finales de diciembre, manifestaciones contra el aumento del costo de vida derivaron en un amplio movimiento de contestación que, según informes oficiales, dejó más de 3.000 muertos.
Reconfiguración del poder en Teherán
El llamado a la unidad llega en un momento de fuerte recomposición del poder en la capital. Desde la muerte del entonces líder supremo Alí Khamenei en un ataque aéreo israelí el 28 de febrero, una nueva generación de comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha consolidado su control. Entre ellos destaca Mohsen Rezaei, recientemente nombrado asesor de seguridad nacional y autoproclamado «máximo responsable de la seguridad y la defensa del país» en vallas publicitarias. Este ascenso de sectores más intransigentes sugiere una postura iraní más dura en futuras negociaciones.
Pakistán como mediador
En medio de la tensión, se mantuvieron gestos diplomáticos para intentar destrabar el conflicto. El jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, viajará este lunes a Teherán al frente de una delegación oficial para «proseguir con los esfuerzos de Pakistán para contribuir a promover la paz», según informó el portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baghaei. Desde el inicio de la guerra, Pakistán se ha consolidado como uno de los principales intermediarios entre Teherán y Washington, y su intervención cobra relevancia al cumplirse la sexta semana del conflicto.
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