Caminar rápido: el nuevo indicador de vida larga
La velocidad al andar puede predecir la esperanza de vida con la misma precisión que el tabaquismo.

El 20 de septiembre de 2026, un equipo de científicos publicó en la revista JAMA un hallazgo que vuelve a poner el pie en el corazón de la salud: la velocidad al caminar puede predecir la esperanza de vida con la misma precisión que el tabaquismo o el índice de masa corporal.
Un dato que cambia el juego
En el estudio, se midieron 34.485 adultos mayores de 65 años. El resultado fue claro: por cada 0,1 metros por segundo de aumento en la velocidad de la marcha, el riesgo de mortalidad prematura se redujo en un 12 %. Cuando el mismo incremento se observó en personas de 75 años, la probabilidad de vivir otros diez años subió de 19 % a 87 % en hombres y de 35 % a 91 % en mujeres.
Más allá de la edad
El mismo artículo compara la velocidad de caminar con otros factores de riesgo. Resulta que el ritmo al andar predice la mortalidad con la misma fuerza que el tabaquismo, el índice de masa corporal, las enfermedades crónicas y las hospitalizaciones previas.
El mecanismo detrás
Andar no es una simple tarea de mover los pies. Requiere la coordinación del corazón, los pulmones, los músculos y el sistema de equilibrio. Cuando cualquiera de estos sistemas empieza a fallar, la velocidad de la marcha suele ser la primera señal que se manifiesta, antes de que aparezcan síntomas más evidentes.
Enfermedades que se ven reflejadas
La investigación también muestra que la velocidad al caminar se relaciona con el riesgo de ictus, de enfermedad renal crónica y de hasta cinco tipos de cáncer. La fuerza de agarre y la masa muscular complementan la predicción, superando incluso a la presión arterial alta y al colesterol en algunos casos.
Supermovedores: el caso más extremo
Un estudio reciente, publicado en 2026, identificó a personas mayores que caminan más rápido que el 93 % de sus pares. Al seguirlos durante varios años, se observó que su riesgo de deterioro cognitivo disminuye en un 50 % y el de Alzheimer y otras demencias en un 60 %.
La alarma que no se puede ignorar
Caminar despacio no es solo un indicador de envejecimiento; es un factor de riesgo que puede agravarse con la reducción de la actividad física. Sin embargo, reconocer la alarma permite actuar: incrementar el ritmo de la caminata puede revertir la señal y mejorar la calidad de vida.
En Córdoba, donde el aire suele estar limpio y los barrios cuentan con rutas peatonales, la práctica de caminar a paso ligero puede convertirse en una herramienta sencilla y accesible para todos.
Explora más noticias en nuestra sección: Salud





