El smartphone se vuelve aliado de los mayores: más uso, menos aislamiento
El smartphone se consolida como herramienta de conexión y apoyo para los mayores de 60 años

El smartphone se vuelve aliado de los mayores: más uso, menos aislamiento
El uso del móvil se dispara entre los mayores de 60 años en Argentina, pero lejos de aislarlos, se está convirtiendo en una herramienta de conexión y apoyo.
En los últimos meses la OCU publicó su informe “Seniors y mundo digital”, que muestra que el 68 % de los argentinos mayores de 60 años ya utilizan un smartphone como su dispositivo principal. La aplicación que más se descarga es WhatsApp, seguida de Facebook, Instagram y, sorprendentemente, TikTok entre los que tienen entre 60 y 70 años.
Más que una pantalla: el móvil como escudo contra el fraude
El mismo estudio advierte que, aunque el hábito digital está muy extendido, la preocupación principal de este sector no es la adicción a los videos cortos, sino la seguridad. El 42 % de los encuestados menciona el temor a estafas online y la protección de sus datos como el reto más grande al usar el celular.
¿Adicción o necesidad? Lo que dicen los últimos estudios
Un trabajo académico publicado a principios de 2026 analizó a 1 200 personas de 65 años o más y encontró una correlación entre el uso intensivo del móvil y mayor nivel de ansiedad, insomnio y sensación de soledad. Sin embargo, los autores subrayan que la mayoría de los datos provienen de estudios transversales, lo que impide afirmar que el móvil sea la causa directa de esos problemas.
Beneficios comprobados: menos depresión gracias a la conexión
Un metaanálisis internacional de 2026, que reunió 27 investigaciones sobre la tercera edad, concluyó que el contacto frecuente vía llamadas y mensajería reduce significativamente los índices de depresión. Mantener conversaciones con hijos, nietos o grupos de apoyo virtuales actúa como un factor protector frente al aislamiento tradicional.
La dieta digital: cómo usar el móvil sin que se vuelva una carga
Los expertos en salud mental comparan el uso del smartphone con la alimentación: no se trata de eliminarlo, sino de equilibrar la ingesta. El uso activo –participar en videollamadas, compartir fotos, buscar información útil– favorece el bienestar, mientras que el consumo pasivo de contenidos sin interacción puede acentuar la sensación de vacío.
En la práctica, organizaciones como la Fundación Sarmiento ya están impulsando talleres de alfabetización digital en barrios cordobeses, enseñando a los mayores a reconocer fraudes y a aprovechar las funciones de mensajería para mantenerse en contacto con sus seres queridos.
En definitiva, el móvil ha dejado de ser un lujo para convertirse en una necesidad que, bien manejada, puede fortalecer la red social de los mayores y mejorar su calidad de vida.
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