EE.UU. sanciona al nieto de Raúl Castro y a cinco entidades económicas cubanas
EE.UU. amplía su lista de sancionados, apuntando al nieto de Raúl Castro y a cinco compañías estratégicas de la isla.

Este jueves la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos amplió la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN) al incluir a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto de Raúl Castro, y a cinco empresas estatales vinculadas a finanzas, energía y minería en la isla. La medida, anunciada en Washington, bloquea cualquier activo bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe a entidades locales mantener relaciones comerciales con los sancionados.
El objetivo de la medida: cortar los recursos del régimen
Según explicó el senador Marco Rubio, la designación busca “presionar las estructuras económicas que sostienen a la dictadura cubana”. Entre los nombres incorporados figura el Banco Exterior de Cuba (BEC), la principal puerta de entrada de divisas para el Estado, así como Comercial Cupet S.A., empresa estatal que controla la mayor parte del comercio mayorista de combustibles. También se sancionó a Abapet, encargada de la importación de maquinaria para la industria petrolera, y a dos compañías del sector minero: Nicarotec (Empresa de Servicios Comandante René Ramos Latour) y Cexni, que opera en el mercado del níquel.
Quién es Fidel Ernesto Castro Calis y por qué lo persigue Washington
Fidel Ernesto nació el 16 de mayo de 1995 y es hijo de Alejandro Castro Espín, quien a su vez es descendiente directo de Raúl Castro. Además de su linaje, el joven está ligado a los servicios de inteligencia cubanos, una conexión que ya había generado sanciones a su padre. En el registro de la OFAC, Fidel Ernesto aparece como parte de la red de apoyo al gobierno de La Habana, lo que, según Washington, justifica su inclusión en el paquete.
El marco legal que respalda la ofensiva económica
Las nuevas designaciones se sustentan en la Orden Ejecutiva 14404, emitida durante la administración Trump, que autoriza medidas contra personas y organizaciones vinculadas a la represión o a actividades que amenacen la seguridad nacional de EE.UU. La política de presión económica contra Cuba se ha mantenido firme, y la reciente acusación del Departamento de Justicia contra Raúl Castro por el derribo de dos aviones civiles en 1996 refuerza la postura de Washington.
Repercusiones para la economía cubana y la diplomacia
El bloqueo de los activos de estas cinco entidades complica la capacidad del gobierno cubano para operar en los mercados internacionales, especialmente en la compra de equipos y la exportación de recursos naturales. Al mismo tiempo, la OFAC emitió la Licencia General 4A, que permite a misiones diplomáticas y consulares de terceros países seguir funcionando en La Habana pese a las sanciones, una excepción que busca evitar un aislamiento total del sector diplomático.
Contexto histórico de las sanciones estadounidenses
Desde la década de los noventa, EE.UU. ha utilizado el embargo y las sanciones como herramienta de presión política contra la isla. Cada administración ha ajustado el alcance de las medidas, pero la lógica sigue siendo la misma: debilitar la capacidad del régimen para sostenerse financieramente y forzar cambios internos. La inclusión de un miembro de la familia Castro en la lista marca una escalada simbólica, ya que la familia ha sido tradicionalmente el eje del poder en Cuba.
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