El misterio de la lateralidad humana: ¿Por qué somos diestros?
La investigación revela que la lateralidad humana se encuentra en la adopción de la marcha bípeda y la expansión del cerebro
La investigación que revela el secreto de la lateralidad humana
La pregunta de por qué la mayoría de los humanos son diestros ha sido un tema de interés y debate durante mucho tiempo. Un estudio reciente publicado en la revista PLOS Biology ha encontrado la respuesta a esta pregunta. Los investigadores de la Universidad de Oxford y la Universidad de Reading, en el Reino Unido, han descubierto que la clave de la lateralidad humana se encuentra en la adopción de la marcha bípeda y la expansión sustancial del cerebro.
La importancia del bipedismo y el tamaño del cerebro
El estudio, liderado por el doctor Thomas A. Püschel y la doctora Rachel M. Hurwitz, de la Escuela de Antropología y Etnografía de Museos de Oxford, y el profesor Chris Venditti, de la Universidad de Reading, analizaron datos de 2.025 individuos pertenecientes a 41 especies de monos y simios. Los resultados mostraron que ninguna otra especie de primate exhibe una preferencia lateral comparable a la humana. Sin embargo, cuando se consideran el volumen encefálico y la proporción anatómica entre brazos y piernas, los humanos se alinean con las tendencias evolutivas generales de los primates.
La evolución de la lateralidad humana
La investigación permite aproximar con precisión la transición hacia la actual lateralidad marcada. Entre los ancestros homínidos tempranos, como Ardipithecus y Australopithecus, la tendencia era moderada, similar a la de los grandes simios modernos. Fue con el surgimiento del género Homo que el sesgo por la derecha se hizo progresivamente pronunciado, alcanzando su máxima expresión en el humano moderno.
El caso de Homo floresiensis
El caso de Homo floresiensis, la especie apodada “el hobbit” por su talla y cráneo reducido, constituye una excepción relevante. Según los investigadores, los modelos predicen en floresiensis una preferencia mucho menos marcada por la derecha, que correspondería a su combinación anatómica de cerebro pequeño y locomoción reducida al bipedalismo estricto, manteniendo rasgos adaptados todavía a la trepa.
La relación entre la liberación de las manos y la especialización manual
El análisis propuesto establece una relación directa entre la liberación de las manos provocada por el andar bípeda y la presión selectiva hacia la especialización manual, primero moderada y posteriormente consolidada después de la expansión cerebral. El proceso, según los autores, es dual y secuencial: primero el bipedismo liberó las extremidades superiores, abriendo el camino a la lateralidad, y después el crecimiento y reorganización cerebral fijó y agudizó esa preferencia derecha que hoy distingue a la humanidad.
La investigación invita a nuevas preguntas: ¿Cuál ha sido el papel de la cultura acumulativa en estabilizar la preferencia por la derecha? ¿Por qué la lateralidad izquierda persiste en una minoría? ¿Y si existen paralelismos en otras especies, como loros y canguros, que permitan identificar historias evolutivas convergentes sobre la preferencia de miembros?
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