Estados Unidos y aliados condenan intentos de derrocar a Rodrigo Paz en Bolivia
La comunidad internacional mantiene su atención en la crisis boliviana, esperando que se encuentre una solución pacífica y democrática

La situación política en Bolivia sigue en vilo después de que el Escudo de las Américas, una alianza impulsada por Estados Unidos y varios gobiernos latinoamericanos, denunciara intentos de derrocar al gobierno legítimamente elegido de Rodrigo Paz. La organización, creada para combatir el narcotráfico y reforzar la cooperación regional en seguridad, advirtió sobre los riesgos para la democracia boliviana tras semanas de tensión marcadas por protestas, bloqueos y desabastecimiento.
Los países miembros del Escudo de las Américas expresaron su preocupación por los continuos intentos de derrocar al gobierno de Paz, elegido por abrumadora mayoría, y calificaron los bloqueos como esfuerzos cínicos orientados a impedir la entrega de alimentos, medicinas y otros suministros esenciales. La declaración afirmó que la anarquía no puede reemplazar la decisión tomada en las urnas, en alusión a la victoria de Paz el año anterior, que permitió dejar atrás dos décadas de gobiernos corruptos.
La crisis en Bolivia comenzó el 6 de mayo y se extendió por corredores estratégicos del país, con protestas originadas por reclamos de la Federación de Campesinos de La Paz Tupac Katari, la Central Obrera Boliviana (COB) y agrupaciones vinculadas al exmandatario Evo Morales, que exigieron la dimisión de Paz. Las protestas y los bloqueos provocaron al menos diez muertes, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Defensoría del Pueblo.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, comunicó la decisión de aumentar la asistencia a Bolivia para enfrentar el desabastecimiento de productos básicos y las dificultades del sistema sanitario, agravadas por los bloqueos. El Departamento de Estado anunció un incremento de la ayuda de emergencia y respaldo logístico para las poblaciones más afectadas. El propio Pentágono expresó su preocupación, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, escribió en redes sociales que Estados Unidos y el Escudo de las Américas rechazaron cualquier intento de derrocamiento del gobierno de Paz.
La administración de Donald Trump transmitió a Paz el compromiso de acompañar a Bolivia hasta lograr estabilidad y normalización institucional. El respaldo se consolidó al día siguiente de que el mandatario boliviano presentara una iniciativa legislativa para facilitar la intervención de las Fuerzas Armadas en el despeje de rutas, con el argumento de que los bloqueos agravaron la crisis económica y sanitaria. La crisis repercutió en el sector agropecuario y en la distribución de combustibles, con reportes de protestas de productores en Cochabamba y otras ciudades que exigieron la reapertura de rutas.
El Escudo de las Américas, creado por Trump en marzo, reunió a Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. La alianza opera como mecanismo de cooperación regional en seguridad y lucha contra el crimen organizado, y en esta coyuntura, se posicionó en defensa de la institucionalidad democrática en Bolivia. El gobierno boliviano ratificó su disposición al diálogo con los sectores movilizados e instó a los manifestantes a no permitir que actores vinculados al narcotráfico o a intereses políticos se apropiaran de sus demandas.
La situación continúa en desarrollo mientras el gobierno de Rodrigo Paz recibió respaldo explícito de aliados internacionales y enfrenta la presión de sectores sociales y políticos que reclamaron su salida. La comunidad internacional mantiene su atención en la crisis boliviana, esperando que se encuentre una solución pacífica y democrática que permita al país superar sus dificultades actuales.
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