La ciencia demuestra que elogiar constantemente a los niños puede ser perjudicial para su autoestima
La ciencia demuestra que elogiar constantemente a los niños puede ser perjudicial para su autoestima

La ciencia demuestra que elogiar constantemente a los niños puede ser perjudicial para su autoestima
La idea de que elogiar a los niños constantemente es una forma efectiva de mejorar su autoestima es una creencia común entre los padres y educadores. Sin embargo, la ciencia sugiere que esta práctica puede ser perjudicial para el desarrollo emocional y psicológico de los niños.
En lugar de centrarnos en el elogio verbal, los expertos recomiendan enfocarnos en la calidez afectiva y en el entorno familiar. La calidad del entorno familiar durante los primeros seis años de vida es lo que predecía efectivamente la autoestima posterior, según un estudio longitudinal prospectivo que siguió a 8.711 participantes desde su nacimiento hasta los 27 años.
El estudio descubrió que la calidad de la crianza, la estimulación cognitiva y la ausencia de factores externos como la depresión materna o la pobreza extrema eran los factores que influyen en la autoestima de los niños. Sin embargo, los efectos disminuían con el tiempo, y no se podía atribuir a un único factor aislado, como el elogio.
En este sentido, un estudio que grabó las interacciones naturales de niños de entre 14 y 38 meses en sus hogares y luego evaluó sus creencias motivacionales cinco años después, encontró que los niños que recibieron una mayor proporción de elogios centrados en su esfuerzo o en una acción concreta desarrollaban una visión mucho más maleable y sana de sus propias capacidades a los 7-8 años.
Por el contrario, los elogios centrados en la persona, como decir que un niño es muy listo, no aportaban esta ventaja. En lugar de centrarnos en el elogio verbal, los expertos recomiendan enfocarnos en la calidez afectiva y en el entorno familiar para que los niños desarrollen una autoestima saludable.
La calidez afectiva se define por el amor, el apoyo, la aceptación y la responsividad ante las necesidades del niño, y se ha visto que los efectos son bidireccionales, es decir, que el niño con buena autoestima también facilita dinámicas parentales más positivas.
En resumen, la ciencia sugiere que elogiar constantemente a los niños puede ser perjudicial para su autoestima, y que es más importante enfocarnos en la calidez afectiva y en el entorno familiar para que los niños desarrollen una autoestima saludable.
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