Rubio y Hammer discuten la entrega de 100 millones de dólares de ayuda humanitaria a Cuba
El secretario de Estado y el jefe de la misión en La Habana analizan cómo llegar la ayuda sin pasar por el gobierno cubano.

Reunión en Washington y puntos clave
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió este lunes en la capital federal a Mike Hammer, jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana. La charla, sin rodeos, sirvió para actualizar al secretario sobre la evolución de la crisis cubana y para revisar el avance del programa de asistencia de 100 millones de dólares que Washington está enviando a la isla.
Cómo se va a repartir la ayuda
Según informó la propia representación en La Habana, el plan contempla que la guita llegue directamente a los sectores más vulnerables, sin pasar por las estructuras estatales cubanas. Para eso se cuenta con la cooperación de Cáritas y otras organizaciones no gubernamentales que Washington considera confiables, evitando que el dinero quede bajo el control de la dictadura o del conglomerado militar GAESA.
Los paquetes que se están enviando incluyen alimentos básicos, artículos de higiene y equipamiento para mejorar el acceso al agua potable. Parte de los fondos se canaliza a través de estructuras vinculadas a la Iglesia Católica, mientras que el resto se reparte mediante ONGs seleccionadas por la administración estadounidense.
Presión política y sanciones
El encuentro también reforzó la estrategia de presión que la Casa Blanca mantiene sobre el gobierno de Miguel Díaz‑Canel. Rubio recordó que Washington seguirá aplicando sanciones mientras la isla no adopte reformas económicas y políticas, y advirtió que La Habana no encontrará “válvulas de escape” para sortear esas medidas.
En palabras del secretario, la situación no desaparecerá en los próximos dos años y medio, por lo que la política de presión seguirá siendo la pieza central del laburo estadounidense en la región.
Antecedentes y desafíos futuros
Esta movida se produce después de que Cuba perdiera el respaldo energético y financiero que le brindaba Venezuela, lo que obligó a Washington a replantear su postura. La ruptura con la ayuda venezolana abrió paso a una mayor intervención directa de EE.UU., que ahora busca que la ayuda llegue a la gente sin que el régimen pueda desvíarla.
La reunión de este lunes permitió a Rubio recibir información de primera mano de Hammer sobre la ejecución del programa y sobre los obstáculos que aún persisten en la isla. Con la ayuda ya en marcha, el próximo reto será garantizar que los recursos lleguen efectivamente a las familias que más los necesitan, mientras la presión diplomática continúa.
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