Rusia ensaya una nueva movilización mientras crece la fuga de posibles reclutas
Rusia ensaya la logística de una nueva movilización mientras aumenta la salida de hombres que podrían ser reclutados.

El pasado mes de julio oficiales del Ejército ruso llevaron a cabo ejercicios de planificación en el enclave de Kaliningrado, con el objetivo de medir la capacidad del país para absorber una nueva oleada de reclutas. La maniobra, que incluyó la logística de alojamiento, alimentación y armamento, se realizó en medio de una creciente presión del Kremlin para considerar otra movilización, algo que no se veía desde la campaña de 2022.
Kaliningrado, el foco de la planificación militar
Desde San Petersburgo, los mandos rusos se desplazaron hasta la zona costera entre Polonia y Lituania, territorio de la OTAN, para supervisar los procedimientos de una eventual convocatoria de los residentes locales. Según fuentes de inteligencia occidental citadas por The Wall Street Journal, el enclave está bajo un escrutinio cada vez mayor porque podría servir como punto de partida para ocupar el llamado corredor de Suwalki, la franja que conecta Kaliningrado con Bielorrusia atravesando Polonia y Lituania.
Respuesta de la OTAN y de aliados occidentales
En los últimos días, Estados Unidos, Noruega y Polonia realizaron un ejercicio aéreo cerca de Kaliningrado, desplegando aviones de combate y fuerzas terrestres para demostrar su capacidad de reacción. Los analistas señalan que, aunque el Kremlin aún no ha tomado una decisión definitiva, es poco probable que ordene una movilización antes de las elecciones parlamentarias de septiembre.
Presiones internas y el riesgo de una nueva ola de reclutamiento
El presidente Vladímir Putin sigue insistiendo en retomar el control total del Donbás, pese a los avances lentos y costosos de sus tropas. Michael Kofman, del Carnegie Endowment, advierte que una movilización tardía no cambiará el curso del conflicto este año, aunque podría volverse decisiva para 2027. Por su parte, Alexander Kolyandr, de Eurasia Group, subraya que una convocatoria masiva implicaría un enorme gasto en alimentación, alojamiento, armas y salarios, poniendo al presupuesto ruso bajo una presión inmensa.
En los últimos meses Moscú no ha logrado reemplazar a los soldados muertos o heridos en combate. Los drones ucranianos han reducido la expectativa de vida de un soldado ruso en el frente a apenas minutos, días o semanas, lo que ha encendido la alarma en los círculos de poder. La escasez de personal podría obligar a Putin a ordenar una nueva ola de reclutamiento, tal como ocurrió en 2022, cuando cientos de miles de hombres abandonaron el país buscando pasajes aéreos y filas en la frontera con Georgia y Kazajistán.
El éxodo russo y su impacto en la región
Los rumores de una movilización inminente ya han generado nerviosismo dentro de Rusia. Agentes inmobiliarios en Georgia y Armenia reportan aumentos en los precios de las propiedades, mientras que el paso fronterizo de Verkhny Lars registró un récord de más de 20.000 personas cruzando en un solo día. El reclutamiento sigue siendo oficialmente voluntario, pero las autoridades recurren cada vez más a tácticas de presión, manipulación e incluso violencia para engrosar las filas.
En medio de esta escalada, Ucrania convocó a sus principales socios europeos para solicitar más sistemas de defensa aérea, luego de que Rusia intensificara los bombardeos con misiles balísticos sobre Kiev, elevando las muertes civiles al nivel más alto desde los inicios de la invasión. Kiev, a su vez, mantiene una campaña de ataques con drones contra la logística rusa, apuntando a almacenes de Ozon y Wildberries, refinerías y objetivos militares en la retaguardia.
El avance ruso sobre el Donbás sigue siendo lento y costoso: Kramatorsk y Sloviansk permanecen bajo control ucraniano y son los principales objetivos de Moscú, sin que se haya logrado un quiebre decisivo en la línea del frente.
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