Solo diez minutos de trote suave mejoran la función cerebral, según estudio japonés
Una breve sesión de carrera ligera eleva el ánimo y la capacidad de atención

Solo diez minutos de trote suave mejoran la función cerebral, según estudio japonés
Una breve sesión de carrera ligera eleva el ánimo y la capacidad de atención.

Un equipo de la Universidad de Tsukuba, en Japón, confirmó que diez minutos de carrera a ritmo muy bajo son suficientes para generar cambios medibles en la actividad de la corteza prefrontal y en el estado de ánimo de adultos jóvenes. El experimento, publicado a principios de septiembre, comparó una sesión de trote ligero (3‑6 km/h) con una condición de reposo idéntica en duración.
El experimento y sus condiciones
Veinticuatro voluntarios sanos, de entre 20 y 35 años, fueron asignados al azar a una de las dos pruebas. Cada participante realizó una carrera de diez minutos en una cinta y, en otro día, diez minutos sentado sin moverse. Antes y después de cada prueba, los investigadores evaluaron la función ejecutiva mediante el test de Stroop y registraron el estado de ánimo con una escala psicológica validada.
Para captar la respuesta cerebral, se utilizó espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), que permite observar la oxigenación de la corteza prefrontal en tiempo real. La metodología, aunque sencilla, brinda datos precisos sobre cómo el cerebro procesa la actividad física de baja intensidad.
Resultados en la función ejecutiva
Los datos revelaron que, tras la corrida ligera, los sujetos mostraron una reducción significativa del tiempo de interferencia en el test de Stroop, lo que indica una mejora en la capacidad de inhibir respuestas automáticas y focalizar la atención. Además, la escala de ánimo registró un aumento inmediato de sensaciones positivas, describiendo a los participantes un estado más “agradable” y “energético”.
En la medición cerebral, la zona izquierda de la corteza prefrontal –especialmente las áreas dorsolateral y frontopolar– se activó de forma más intensa después del ejercicio. Estas regiones están vinculadas a la regulación emocional y al control cognitivo, lo que respalda la hipótesis de que incluso un esfuerzo mínimo puede modular procesos de alto nivel.
Implicancias para la salud cognitiva
El hallazgo se suma a una serie de investigaciones que asocian la actividad física regular con la preservación de la materia gris y la reducción del riesgo de demencia. Un estudio del Journal of Epidemiology & Community Health (2023) mostró que tan solo entre seis y nueve minutos diarios de ejercicio moderado‑vigoro aumentan las puntuaciones cognitivas en adultos mayores.
Otro trabajo de 2020 relacionó una buena condición cardiorrespiratoria con un mayor volumen de materia gris en áreas vulnerables al Alzheimer. En conjunto, estos resultados sugieren que no es necesario pasar horas en el gimnasio para obtener beneficios cerebrales; bastan minutos bien elegidos.
Limitaciones y próximos pasos
Los autores advierten que la muestra fue reducida y que los efectos se midieron en el corto plazo, justo después del ejercicio. No se conoce si la mejora persiste horas o días después, ni cómo influye en procesos de largo plazo como la aparición de patologías neurodegenerativas.
Para ampliar la evidencia, los investigadores proponen estudios con cohortes mayores y seguimientos longitudinales que permitan determinar si la práctica constante de breves sesiones de trote puede retrasar el envejecimiento cognitivo.
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